Muerte

¿Que tiempos vivimos, eh? Es bastante fácil encontrar literatura dedicada al famoso virus y datos de muertes, contagiados, etc. Estos días estoy haciendo reflexiones sobre el tema y hay algo que me llama la atención y es la muerte. Si, esa dama que nos lleva cuando hemos vivido lo suficiente. Bueno, ¡Cuando ella piensa que hemos vivido lo suficiente! Porque he visto pocas personas que hayan dicho: Venga, ya está bien, ya he vivido lo suficiente y se vayan sin más. Es algo que me sorprende mucho cuando en algún sitio leo algo acerca de la eutanasia y como hay gente que pide morir porque su existencia en este mundo se ha vuelto un calvario.

Claro, con lo del virus, el tema de la muerte se ha vuelto de una realidad permanente en nuestras vidas y se cuentan día tras día los muertos que hay, los que hubo ayer, la progresión, la regresión, la pendiente, la curva logarítmica, etc. Lo de la curva logarítmica me hace mucha gracia porque si no estás “entrenado” a mirar gráficas, una curva logarítmica no te da ninguna información, pero bueno. Parece que últimamente aparte de virólogos todos nos hemos vuelto matemáticos expertos en estadística y probabilidad.

Pero vamos al tema: La Muerte. Yo no se porqué hay tanto revuelo con las muertes, como si normalmente no se muriera la gente. Especialmente la gente de más de 80 años. Se que muchos se tirarán a la yugular diciéndome que claro, ¡Como no me ha tocado a mí! Que es muy fácil hablar cuando no ha sido mis abuelos o padres, cuando yo no he estado enfermo, cuando no le ha tocado estar en una UCI a nadie de mi familia, etc. ¡Pero es que tampoco he tenido nadie de mi familia con SIDA! ¡Ni nadie de mi familia cercana con cáncer!

Hace tiempo que pienso que le damos demasiada importancia a la vida y a la muerte. Vemos la muerte como algo que hay que evitar a todo precio y hay que luchar sin descanso para que no ocurra pero la sociedad es muy hipócrita y la muerte no es igual por todos los sitios ni para todos. Le damos importancia brutal cuando se cae un avión y mueren cien o docientos pasajeros pero obviamos los seiscientos muertos en accidentes laborables en España por año. Incluso me ha costado encontrar la cifra por Internet! Añade los muertos en la carretera, por gripe, por cancer, etc.. Pero claro, los del coronavirus son insoportables.

Luego también hay un curioso efecto que es que el dolor y sufrimiento por las muertes es inversamente proporcional a la distancia. ¡Si mueren en tu barrio es gravísimo! Si lo hacen en tu país te duele mucho. Los llantos son en tu lengua materna y joden. Si es en el extranjero…un poco menos. Si son en Gaza en Siria o en Angola… mucho menos. Tanto menos que no salen ni en los medios de comunicación. Si hay un tiroteo en Etiopía y matan a 43 niños en una escuela ni te enteras. Si en EEUU hay el mismo tiroteo y mueren 4, duele, mucho.

 

En fin, que la muerte que parece ser igual para todos y que al fin de cuentas nos equipara a ricos y pobres, a guapos y feos, a listos y tontos, no lo es. No es igual y por eso no creo que sea tan grave que mueran 20000 o 30000 en España. Se han muerto, han dejado sitio para los otros, es ley de vida. La vida en nuestro planeta sería imposible si no se muriera gente. No cabríamos hace tiempo y querer alargar la vida de la gente de manera artificial me parece una barbaridad.

La gente mayor se merece vivir igual que todo el mundo. Muchos de nosotros llegaremos a viejos y nos gustará que nos cuiden y se preocupen por nosotros pero si llega la muerte 3, 4 o 10 años antes no deberíamos hacer un drama de ésto. Si hay negligencias y hay gente que no ha hecho su trabajo y por acción u omisión ha provocado la muerte de cualquier ser humano, tenga la edad que tenga, debe pagar por ello. No hay discusión con ésto pero estamos hablando de una infección que como la gripe mata todos los años a miles de ancianos.

Espero que os llegue la muerte tarde, que podáis hacer todo lo que hayáis planificado en vuestra vida y que viváis la vida plenamente pero si llega la muerte, abracemosla y aceptemosla con alegria.

Isabel Allende en “Cuentos de Eva Luna” dice:

La muerte, con su ancestral carga de terrores, 
es sólo el abandono de una cáscara ya inservible, 
mientras que el espíritu se reintegra 
en la energía única del cosmos...

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