En un poema, Konstantino Kavafis dice:

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

Lo he leído en un blog https://www.aswathsilber.com/if de Aswath Silber que habla de la Independencia Financiera y enseguida me ha saltado la alarma… Estoy disfrutando del camino? Estoy haciendo que el camino sea agradable, fructífero emocionalmente? Yo creo que no.

Me he dado cuenta que salir del camino de la rata para entrar en la vorágine de la búsqueda de la independencia financiera a ultranza, sin reposo, sin medida, con el único afán de llegar sin disfrutar del camino es algo que ni es bueno, ni quiero hacer.

Como el autor del árticulo que os he puesto antes, no os abrumaré con detalles de qué es la Independencia Financiera (IF desde ahora), como se consigue, que es lo que hay que hacer, lo que no, donde invertir, etc. No, os voy a hablar del porqué, del sentido más filosófico y personal de la IF porque el poema de Kostantino me ha “movido” muchas cosas en mi interior.

A veces he leído que los buscadores de la IF hacen sacrificios atroces con sus gastos, buscan varios trabajos para ganar más, se van a paises donde ganan más, etc. Se vuelven unos “lonchafinistas”, unos “cenascuras” y se amargan y reprimen durante 20 o 25 años para a los 40 dejar de trabajar y vivir de las rentas, ingresos pasivos, etc. Todo ésto claro es posible por una capacidad de ahorro importante, un gasto mínimo y una inversión agresiva. El tema de la inversión es casi el más importante; podríamos hablar horas y horas sobre esto con datos, etc. pero no lo voy a hacer. Hay que invertir para ser IF, si no… es imposible para el 95% de la gente.

No, yo vivo así, no. Entonces vale, no me sentía identificado con el “buscacupones” para hacer las compras,pero analizando un poco mi vida actual me he dado cuenta que la búsqueda de la IF me hace estar pendiente de ella todo el tiempo! Ya no es solo por la investigación exhaustiva de productos de inversión baratos, buenos y bonitos, no, es el seguimiento en Twitter de cientos de inversores e IF, del seguimiento de decenas de periódicos de información financiera, de conexión permanente a los mercados, etc. Leí hace poco a alguien como yo decir que lo único que le falta a su cartera es dejar de mirarla todos los días y tenía razón.

Yo creo que tiene que ver mucho con la psicología humana y con traumas o sesgos que tenemos sobre el dinero, la inversión, etc. Es una dualidad maligna la que nos dice por un lado: “La inversión es buena”, “Compra y olvídate”, “Los ingresos pasivos es lo mejor” y por otra parte lo aprendido de nuestros abuelos, padres, amigos conservadores y temerosos, de la sociedad más inmovilista: “Ahorra pero no inviertas en nada, la inversión es algo para los ricos”, “La bolsa es un casino, una minoría gana pero la gran mayoría pierden”,” La mejor inversión es una casa”, “Solo se vive una vez”.

Vale, como somos más listos que la media, tenemos mil veces más información que hace 20 años. Sabemos leer gráficos, analizar balances, etc.etc. Sabemos que invertir a largo plazo y tomando como referencia algunos índices como el S&P500 es rentable, muy rentable, sobre un 7%. Pero… es necesario estar 23 horas al día mirando, calculando, leyendo, etc? De que me sirve saber todo esto si no soy capaz de divertirme por el camino ?

Yo creo que nos obsesionamos los que ya somos ansiosos de base, no hay otra explicación. Entonces, creo que habría que trabajar el desarrollo personal y el autoconocimiento un poco más y dejar de lado tanta información técnica sobre el asunto..

Poema Completo

Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.